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EL ABORTO, una salida humana.

  • Foto del escritor: Eduardo Alvarado
    Eduardo Alvarado
  • 16 ene
  • 8 Min. de lectura

Concepción, gestación, nacimiento, existencia: vida.


2 Corintios 10: 5 NVI

"destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo


INTRODUCCIÓN

La vida tiene un valor muy alto para nosotros los humanos. La vida en sí, y mucho más la vida humana. Cuando se trata de un ser humano que está siendo violentado en sus derechos, nuestra sociedad se muestra hostil y defensora del indefenso. Posiblemente esa sea la razón por la que es necesario conversar sobre la problemática del aborto: porque involucra seres humanos que necesitan ayuda y defensa.

El aborto culmina la vida de un ser de nuestra especie para solucionar el problema de otro ser humano ¡Es fácil entenderlo! ¿Hasta dónde llegan las implicancias de esta aseveración? Como seguidores de Jesús, ¿Cuál debe ser nuestra postura? ¿Qué o a quién defendemos?


REFUTEMOS LOS ARGUMENTOS A FAVOR DEL ABORTO.

Las legislaciones, en la mayoría de los países, tienen contemplado el aborto. Algunas por causales específicas y en otras a petición de la llamada “mujer gestante”. Entre cinco y siete naciones en el mundo consideran ilegal el aborto bajo cualquier causa. Cuatro de esas naciones están en Centroamérica: El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana (las otras son El Vaticano, Filipinas y Andorra). Francia es la primera nación que desde 2024 contempla el aborto como un derecho constitucional.

Existen varios argumentos a favor del aborto:

  • El feto no es una vida humana, por lo que puede ser exterminado.

  • El feto no es totalmente humano porque depende de otro.

  • El aborto ilegal conduce a un accionar peligrosamente clandestino y penaliza a la mujer.

  • Es mejor morir antes y no vivir como un hijo indeseado.

  • Los defensores provida imponen sus creencias.


El feto no es una vida humana, por lo que puede ser exterminado. Para algunos, el feto representa una masa de células que de ninguna manera debe ser considerado un ser humano en plenitud, mucho menos una persona a la que le asistan derechos.

Es interesante descubrir que la palabra feto viene del latin cría o descendencia. De manera que cuando se aplica el término, en alguna de las fases de crecimiento, estamos siempre refiriéndonos a un descendiente de nuestra especie: a un ser humano.

La ciencia, como se sabe, ya descubrió que el ADN se establece bien al comienzo de la vida humana. Después que se ha formado la célula 1, tenemos a un ser distinto, nuevo y absolutamente reconocible como único. Pero eso no es todo. Entre la segunda y tercera semana late el corazón que bombeará la sangre propia del nuevo ser. A la sexta semana las ondas cerebrales son perfectamente rastreables. Para la octava semana, se habrán terminado de formar los brazos, piernas, pies y hasta la huella digital; Después de solo once semanas funcionan todos los órganos. “Para el final del primer trimestre, este ser humano patea, gira, da volteretas, abre y cierra las manos y hace expresiones faciales”. Todo lo que no se ve, pero que ya se sabe es que el pequeño ser es, definitivamente, de nuestra especie y que en su adn están escritas “todas aquellas cosas que luego fueron formadas” (salmo 149)

El feto no es totalmente humano porque depende de otro. En este caso, de la mujer que lo gesta y mantiene en su matriz. El punto es descubrir que tanto derecho le asiste a la mujer decidir, siendo que el otro cuerpo no le pertenece porque se trata de un ser diferente a ella. Cada órgano funcionando en el otro cuerpo no es de ella. En su vientre materno, desde la tercera semana, late otro corazón y no es precisamente el suyo. Esto de la dependencia, además, no es solo asunto de los meses de gestación. Un recién nacido dependerá, en gran parte, de sus padres y por mucho tiempo. Otras personas, como discapacitados, ancianos y enfermos mentales también dependen de quienes le cuidan, ¿debemos acabar con ellos también por que son dependientes? La dependencia no debe ser vista como un problema sino como una gran responsabilidad.

El aborto ilegal conduce a un accionar peligrosamente clandestino y penaliza a la mujer. El Periódico americano de obstetricia y ginecología, en una publicación del 26 de marzo de 2010 admitió que la legalización del aborto no ha tenido “mayor impacto en (reducir) el número de mujeres que mueren por un aborto en Estados Unidos…el aborto legal es ahora la causa principal de muertes maternas relacionadas con el aborto en los Estados Unidos”.

Es mejor morir antes y no vivir como un hijo indeseado. El fundador de Apple y sus productos, Steve Jobs, no fue un niño deseado al nacer, por lo que sus padres biológicos lo dieron en adopción. Sin embargo, su dificultad no impidió una exitosa carrera. Realmente, un niño “no deseado” será siempre ¿no deseado? Muy posiblemente, como muchas veces ha sucedido, la maraña de sentimientos negativos hacia algo o hacia alguien cambian cuando somos apoyados y guiados hacia nuevas y mejores actitudes. Entonces el argumento del “no deseo” es bastante débil porque depende de emociones que pueden ser modificadas.

Los defensores provida imponen sus creencias. El asunto es que la creencia de defender la vida y defender una vida debe ser superior a la de eliminarla. Eso, como una cuestión básica. Además, si lo que se elimina es una vida humana, viva y en progreso, ¿no debiéramos más bien defender esa diminuta vida que no tiene elección, no tiene defensa y carece de poder para hacer algo? Lo que se observa es que los grupos abortistas buscan imponer el aborto con argumentos que violentan aspectos esenciales de nuestra humanidad.

EL RELATO HUMANO SOBR EL ABORTO Y LA POSICIÓN DE LA BIBLIA.

El aborto es presentado generalmente como la “interrupción del embarazo”. También recibe el nombre de “interrupción voluntaria del embarazo” (IVE). Algunos médicos hablan de “Pérdida del embarazo”. Es increíble que esta palabra, embarazo, (del portugués baraca, un lazo, atadura) tenga sinónimos como impedimento, dificultad o obstáculo. No parece describir de buena manera el milagro maravilloso del comienzo de la vida humana. Embarazo coloca el acento en algo que está atando a la persona, una ligadura de la que se quiere ser libre. Por otro lado interrumpir se centra en una suspensión, en detener algo, pero no con la idea de una medida definitiva. Entonces, la “interrupción del embarazo”, pretende hacernos ver que lo que se altera es un simple proceso, nada se habla del ser humano que está en desarrollo y que es el centro mismo del embarazo.

El aborto elimina a un ser humano, que de continuar creciendo sería un ciudadano con plenos derechos. Pero en el relato abortista el embrión no tiene derechos, se los han quitado, suspendido o están en trámite.

En el relato humano sobre el aborto la idea es solucionar el “impasse” que vive una mujer, pero la solución significa que el embrión, para que ocurra el aborto, debe ser destruido, aniquilado, desmembrado, destrozado. Los restos del embrión pueden ser puestos en una bolsa negra de desperdicios: sus manos, piernas y la pequeña cabeza aparecen ahora como miembros de un ser humano. Algunos reportes indican que parte de los trozos desmembrados se usarán para el estudio de vacunas.

El aborto es presentado ante el mundo como un derecho, una opción moderna, nunca religiosa, cercano y afectivo para la mujer. La posición bíblica, en cambio, es denunciada como una idea fanática, anticuada, carente de afecto por la mujer e impuesta a los hombres por la fuerza de la religión.


La Biblia tiene la siguiente mirada sobre la vida humana.

El ser humano inicia su vida en la concepción y está hecho a la imagen de Dios. La Biblia nos enseña que el ser humano es superior a las demás especies, no por su inteligencia, sino porque está hecha a la imagen de Dios.

“Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó”. Gén. 1:27

“¿Acaso no se venden dos pajaritos por una moneda? Con todo ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de su Padre… 31 Así que, no teman; más valen ustedes que muchos pajaritos”. (Mt. 10:29,31)

Dios está detrás de cada vida que está siendo formada en la matriz femenina. El aborto, entonces, enfrenta y malogra la obra de Dios.

“El Espíritu de Dios me hizo; el aliento del Todopoderoso me da vida”. (Job 33:4)

“Porque tú formaste mis entrañas; me entretejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias, porque

has hecho maravillas. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien”. (Salmo 139:13-14)

Esta imagen está inserta en la encarnación de Cristo, cuya obra es otorgada íntegramente al Espíritu Santo:

“Respondió el ángel y le dijo: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios” (Lc.1:35)

“Estaba pensando en esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:— José, descendiente de David, no tengas reparo en convivir con María, tu esposa, pues el hijo que ha concebido es por la acción del Espíritu Santo”. (Mt. 1:20)

Es mejor dejar la decisión de la vida a Dios que abrir nosotros las puertas a variantes humanas que nunca encuentran freno. El aborto por tres causales, como el chileno, es la primera forma de avanzar en la materia, luego llegan las otras, hasta alcanzar la interrupción voluntaria y sin causal. (otras causales incluyen la salud mental y la condición socioeconómica). En Francia, por ejemplo, se aprobó en 1975, abortar hasta la décima semana. Para el 2001, la medida avanzó hasta la duodécima semana. Sin detenerse, el 2022 abortar era posible hasta las 14 semanas. Finalmente (aunque no creo que sea el final), el 2024, el aborto quedó registrado como un derecho constitucional. De ese modo Francia se transformó en la primera nación en alcanzar este rango. Pero la discusión sobre el aborto continúa en el mundo. Las nuevas miradas se centran ahora en el “aborto después del nacimiento”, una postura que fue presentada nada menos que en una revista de ética médica.

La Biblia dice “¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace al mudo y al sordo, al que ve con claridad y al que no puede ver? ¿No soy yo, el SEÑOR?” (Ex. 4:11). Necesitamos dejar un asunto tan importante como la vida en manos de Dios. En su excelencia de poderes infinitos tiene la capacidad de decidir sin errores. La Biblia presenta a Dios como el dador de la vida (Hch.17:25), el manantial de la vida (salmo 36:9), el defensor de la vida (Sal.27:1), el autor de la vida (Hch.3:15) y el restaurador de la vida (Rut. 4:15)

La vida, según nos muestra la Biblia, se inicia en la concepción, no en el nacimiento. Cuando Dios alegó con Jeremías sobre su llamado le dijo lo siguiente: “Antes que yo te formara en el vientre, te conocí; y antes que salieras de la matriz, te consagré y te di por profeta a las naciones”. (Jeremías 1:4-5). Para Dios, Jeremías, era una persona completa mucho antes de nacer, incluso antes de ser formado en el vientre. Para Dios el nacimiento no constituye el comienzo de la vida. Cuando un ser humano es concebido, en el conocimiento de Dios, ya está completo.

El cristianismo logró, por algunos siglos, apagar la naturaleza tanática de las sociedades de los primeros siglos de nuestra era, donde el infanticidio, el abandono de niños y el aborto eran absolutamente normales. La mayoría de los intelectuales del mundo antiguo (Platón, Aristóteles, Séneca, Pítágoras, Tito Livio, Cicerón, Heródoto, Plutarco, etc) estaba de acuerdo con el aborto y la eliminación de los niños. El cristianismo invadió sociedades criminales que no le daban mucho valor a la vida de los no nacidos. Es interesante revisar que cuentos, mitos, fábulas y leyendas del mundo antiguo tenían como personajes centrales a niños abandonados o violentados: Rómulo y Remo, Edipo, Ciro de Persia, Paris el troyano, hasta Júpiter el dios principal del panteón compartían un entorno de abandono. El cristianismo en muchas ocasiones compró niños esclavos, rescatándolos de su abandono; fundó orfanatos y lugares para recibirlos, criarlos y dignificarlos. Definitivamente, creer en la vida y defenderla desde la concepción es parte de la esencia de la fe cristiana verdadera.


FINAL:

“Honrarás a tu padre y a tu madre” y “No matarás”, los mandamientos cuarto y quinto establecen principios relacionales con seres humanos. Los hijos son llamados a valorar a sus padres (griego timao, honrar), pero los padres, ¿valoran al hijo que se desarrolla en la matriz? ¿De qué manera el aborto está honrando a un ser humano que más tarde será padre o madre?


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